A veces me olvido de mí.
Me dejo abandonada y cuando me doy cuenta, tengo que volver corriendo a buscarme.
Un día me retrasé...
Al llegar estabas tú esperando a mi lado, así que te di las gracias por cuidarme.
Mientras te marchabas, agarré tu mano y te pedí que te quedases más tiempo conmigo.
Vi tu sonrisa y supe que nunca más volvería a perderme del todo.
0 Sorbos de té:
Publicar un comentario