Érase una vez un lobo que se comió tres cerditos y a una niña de rojo en un bosque con enanitos explotados como leñadores y bellas durmientes que nunca despertaron.
Los príncipes se perdieron en el laberinto de baldosas amarillas mientras las madrastras alimentaban a las felices perdices.

0 Sorbos de té:

Publicar un comentario