Elefante

De noche guarda sus sueños cubriendo su cara con sus grandes y suaves orejotas.
De día, le divierte dejando que le espachurre con sus manitas y le lance contra los barrotes de la cuna.
Cuando el pequeño Nicolás cierra los ojos, su elefantito los abre para vigilar el entorno. Y cuando despierta, se queda muy quieto aparentando ser un peluche más... Sin embargo, si te fijas bien, no puede evitar mover rítmicamente la trompa cada vez que suena la música de Kimya Dawson.

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