Desde siempre, Juan el panadero amasa sus pensamientos dentro de los panes... Mientras se mancha las manos con harina, agua y levadura, van creciendo diferentes ideas en sus masas.
No todos los que le compran lo saben, pero sí notan que el sabor es diferente cada día.
Pero últimamente creo que Juan anda algo distraído, como en otro mundo, porque el otro día comí un pan que me tiene aún vagando por un sueño sin sentido...
0 Sorbos de té:
Publicar un comentario