Se mira al espejo y ve como su barba pinta canas allá donde un día anhelaba esos primeros brotes que indicaran el abandono de la adolescencia. ¡Qué iluso entonces!
Cuánta añoranza del tiempo perdido, de repente...
Y, sí, esa sería la definición de lo que ha acontecido en su vida desde entonces:
muchas aventuras y también muchas desventuras, por supuesto; trastadas que le ha ofrecido la vida, escalones que le ha tocado escalar y pozos a los que se ha visto caer sin saber dónde agarrarse.
Ocasiones perdidas, mujeres deseadas que acabaron en otros brazos, amores imposibles y otros no tanto que han dejado su marca en su interior, como las muescas de un bandolero en su revólver...
El tiempo perdido; las cosas que no hizo, las que dejó pasar, lo que tendría que haberse dado cuenta que era importante y lo que no...
Pero, ¿alguien está preparado para ello?
Todos recorren el mismo camino, unos con una brújula, que, aunque no les indique siempre el camino a tomar, sí les ofrece una guía; un Norte para no perderse.
Otros salen al monte con la mochila repleta de ilusiones pero con el mapa mojado y la brújula imantada. Aprenden a salir del bosque con el esfuerzo de otros, para volver a internarse en otro de nuevo. Quieren encontrar ese valle perdido donde poder realizar sus sueños y, sin embargo, cada vez que se adentran en un claro se detienen, vuelven a andar y se adentran en el sendero de espinas...
Hay más posibilidades.
Los hay que se sientan a ver el mundo pasar delante de ellos, con la esperanza de que la rueda del destino se detenga y que la bolita negra lleve grabado su nombre; pero eso nunca ocurre.
O los que deciden conformarse con la primera oportunidad que se les brinda, aunque no se adecúe a lo que ellos buscan.
Sea como sea, cualquier posibilidad es respetable, siempre que la persona que ha tomado esa decisión sea consecuente con ella...
A pesar de todo, siempre existe la posibilidad de romper, de salirte de la ruta marcada, de prender fuego al bosque o levantarte de tu asiento de piedra desde el que ves la vida pasar.
"Es entonces cuando sientes que has tomado las riendas de tu vida," -piensa - "aunque para ello haya tenido que transcurrir una buena parte de ella. Pero, ¿qué más da? ¿Acaso es tarde para volver a reconducirla? ¿No tienes derecho a ello?"
Veinte años después, cuando parece que todos los que le rodean han creado un mundo perfecto con hijos, trabajo, familia, estabilidad… Él piensa que, después de todo, no ha hecho lo que de verdad quería hacer. En el reflejo del espejo ve a una persona que no consigue identificar, que se parece a él, pero a quien desea ver desaparecer. Y en algún lugar lejano, oculto por la maleza se esconde su verdadero "yo", gritando en silencio que quiere salir...
* (Suerte a todos.
A los que han sabido salir del bosque, a los que deambulan por él, a los que nos iluminan con sus enseñanzas... E incluso a los que andan con la venda en los ojos, incapaces de ver el futuro más allá del humo del canuto que fuman a la puerta del instituto, esperando que pasen las 6 horas de clase para encenderse el siguiente.
Firmado: Zarigüeya)
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