Este podía vivir largos años en la tribu, gozar del derecho a una esposa, a los rituales, a participar de las actividades cotidianas y también a procrear. Pero era consciente de que un día llegaría su ejecución, lo cual sabía y aceptaba de antemano.
Sin embargo, en el caso de Hans esto no fue posible debido a su actitud cobarde, pues lloraba cada vez que iba ser devorado. Al final fue considerado indigno de servirles de comida...
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