Debido a esto tuvieron que venderla de saldo, y acabó en manos de un joven estudiante, el cual se pasó varias noches seguidas dando vueltas y pensando, pensando y dando vueltas...
Tanto reflexionó que acabó teniendo ideas e, ingenuo de él, comenzó a decirlas en público.
Las Autoridades, asustadas ante sus proclamas llenas de lucidez, decidieron confiscarle la cama y, para no provocar airadas protestas, le proporcionaron otra dos veces más grande, mullida y especialmente dormilona...
0 Sorbos de té:
Publicar un comentario