La comodidad se ha hecho superlativa, hasta un grado casi obsceno (¡hasta parece que estoy viviendo una especie de romance conmigo misma!), pues me he gestionado una soledad tan cómoda, tan concurrida, tan sencilla y ligera, pero al mismo tiempo tan llena de vida y de sobresaltos, que me cuesta imaginar cómo podría ser posible que me llegase el momento en que todo eso se estropease.
Mucho me temo que mi soledad es demasiado incompartible, queridos, demasiado exclusiva; se ha extendido y ha llegado a abarcar demasiado, de tal modo que si algún día me abandonase, entonces sí que me quedaría completamente sola, pero con una soledad que no me pertenecería en absoluto, con una soledad ajena, confusa, desacompañada, en la que yo, posiblemente, no me encontrase...
Y hay que ir con cuidado de no llegar a tales extremos.
0 Sorbos de té:
Publicar un comentario