En el principio, encendió las sombras.
Al segundo día aniquiló su deseo.
Durante el tercero se dedicó a eliminar el asombro.
Todo el cuarto día lo ocupó en sofocar la ilusión.
Destruyó todas las palabras durante el quinto día.
Al sexto día decidió apagar la voz.
Y el séptimo día, desapareció.

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