El ser humano ha ido creando ideas igual que cultiva grano o alimenta sus gallinas... Vive de ellas.
La ciencia nos dio un método para dominar todas las ideas, para hacerlas andar por un camino preciso. Pero antes, cuando el mundo era oscuro y confuso, el lenguaje creó cientos de criaturas fabulosas para intentar comprender la verdad.
Y esas antiguas criaturas siguen hablando aún hoy, pues la fantasía nos atrae tanto como en los primeros tiempos.
Como decía un tal Paul Auster, somos como en la infancia de la civilización: seguimos necesitando que nos cuenten una historia; a ser posible, nuestra historia.

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