Tus ojos, como fríos lagos, me invitan a bañarme en ellos, pero temo ahogarme.
Además: me he fijado en que hace un tiempo que te nació un esqueje solitario y sospechoso al que le fueron creciendo ramas. Ahora se ha ido convirtiendo en un bosque denso y misterioso: matorrales en la pupila, lianas colgando del iris, el fondo cubierto de hojas...
Quisiera salir antes de perderme, pero no encuentro el camino y se está haciendo de noche.
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