A ella le empiezan a entrar dudas cada vez que él revela una convicción inamovible. Luego, si manifiesta su certeza, él vacila, desmoronando cada argumento.
Cuando ella se muestra triste, a él le invade una algazara que rompe su silencio; y en los momentos en que él se encuentra exhausto, ella siente un rebrote de energía.
Si él se acerca, ella se aleja; si está saciado, ella tiene hambre.
Sí... No...
- No sé cómo podemos estar juntos- concluye ella.
- No sé cómo podríamos estar separados- le responde él.
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