Nuestra convivencia intermitente, nuestro espacio personal y nuestro tiempo juntos, nuestras absurdas cuentas inventadas... No importa con qué intentes empezar la conversación: caigo profundamente y te dejo monologando.
Y sé que te desesperas, pero no puedo hacer nada.
Cuando despierto te veo, ya en silencio. A veces has conseguido dormir, otras solo finges.
0 Sorbos de té:
Publicar un comentario