Muerte

Cuando un gigante se convierte en piedra le damos nombre a las colinas.
Construimos sobre lo que fueron sus hombros y trazamos carreteras sorteando obstáculos alrededor de lo que fuera su cintura.
Cuando los gigantes viejos llegan hasta las colinas no se encuentran un paisaje frío y deprimente como el de nuestros cementerios sino un espectáculo verdecido de pueblos y jardines.
Por eso, como si pensaran el futuro, los gigantes se mueren un poco menos cuando se mueren.

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