Llevo varios días con un trozo de cielo pegado en el zapato...
Andar desde entonces resulta de lo más incómodo: el desnivel de la suela me hace cojear, las nubes se me cuelan por los ojales de los cordones y me calan los calcetines y ayer, sin ir más lejos, una golondrina chocó aparatosamente contra mi dedo gordo...
0 Sorbos de té:
Publicar un comentario