Quizás tan sólo creo quererte. Porque quererte es fácil. Como una ciruela, como la lluvia o un río.
Quererte es tan evidente como lo sería el no quererte. Y quizás en realidad no te haya querido nunca.
Quizás no quiero quererte, porque quererte duele. Quererte es un martillo, es precipicio, tornillo, filo, calambre, cáspita, bichos...
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