Ya no recuerdo lo que era, pero una vez dije algo hermoso.
Lo recogí con cuidado, lo imprimí en las paredes de mi cuarto, lo lancé al espacio y a los mares, lo receté en los ambulatorios y me lo hice tatuar en la frente.
Ni yo ni nadie recuerda lo que era...
Quizás alguna vez quise volver a intentarlo, pero nada hermoso ha vuelto a salir de mí, o quizás su hermosura se perdió en una corriente de palabras confusas, raras.
Y así, creo que he preferido no decir nada nunca más.
0 Sorbos de té:
Publicar un comentario