Durante un momento pensé que era mi voz la que surgía de las profundidades, resucitando y cubriéndonos de una antigua euforia.
Pero no. Sólo era el viento, ahogándonos en la nostalgia...
Ya no sé cómo decir que éste no es mi blog para verdaderamente creérmelo. No sé qué prefiero creer: que alguna vez lo fue o que alguna vez lo será. Me agarraré a la segunda opción, para que la vuelta se haga con la incierta esperanza de que un rayo de sol desconocido me tueste la piel lo justo como para rejuvenecer mis dedos y que todo parezca fresco y convincente.
No sé si prometer que renovaré mi repertorio de caos. No sé si esto es completamente inútil, ya que no encuentro caos más que en mi desidia perniciosa.
Señores, se acaban las vacaciones: habrá una nueva temporada de todo esto si encontramos guionistas.
0 Sorbos de té:
Publicar un comentario