Estaciones

Descubrí que el frío, guarecido durante el verano entre las hojas de los árboles, migra en otoño hasta el interior de los hombres...
Dónde acabe ese jirón helado depende del azar.
Si se clava en la garganta, las palabras saldrán cortantes, por mucho calor que se les insufle.
Y si se esconde bajo los párpados, se llorarán ventiscas.
Puede refugiarse también entre los dedos, llenando de escarcha cada caricia; o en los pies, haciendo resbaladizo cualquier paso a dar...
Pero, por mucho que se prolongue el invierno, siempre habrá una primavera llena de hojas para acoger de nuevo al frío.

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