De la rutina insípida de su oficina pasa al tedio monocromo de su hogar. Y, sin embargo, se siente feliz. Incluso aplaude las bondades de una existencia ordenada y tranquila...
- Papá, ha llamado tu oftalmólogo. Dice que te has saltado las cuatro últimas revisiones.
Él se coloca las gafas de cerca y ojea el correo. Solo hay facturas.
- Papá, ¿me escuchas?!
Pero no contesta. Sigue a lo suyo; con ese temor a ver bien de lejos, a mirarse un día desde fuera y observar nítidamente la escena borrosa con que siempre se topa...
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