-Bailas fenomenal -le dijo mientras sus pies pisaban los de ella por enésima vez- y me encanta tu conversación. No eres como los demás chicos...
Intentó encontrar algunas palabras de agradecimiento pero sólo logró emitir un vergonzoso tartamudeo, similar al que lo llevaba acompañando toda la noche.
-No sé –continuó ella-, además tu cara tiene algo especial... Tal vez esa preciosa sonrisa.
Casi de forma refleja, se llevó la mano a la boca para disimular el aparato de ortodoncia. Esa chica parecía fijarse únicamente en sus defectos y no hacía más que alabarlo...
Necesitaba una tregua de silencio, así que la besó.
-Te quiero –susurró ella antes de abrir los ojos.
Sintió que ya tenía suficientes mentiras y, recogiendo su abrigo, salió del bar.
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