Avísame cuando consigas olvidarme.
Cuando ya no te inunden mis recuerdos, cuando se te haya escapado el olor de mi nuca y no me puedas ver entrando y saliendo del piso.
Avisa cuando nuestras canciones solo sean música -incluso ruido-, cuando no veas rizos desordenados en tu cama y el delantal repose desnudo en el colgador.
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